Publicado: Mie, May 13th, 2015

Relojes Tudor

El 6 de marzo de 1946 Hans Wilsdorf, fundador de Rolex, anunció “tras muchos años consideramos que es el momento de hacer un reloj con nuestros ingredientes que se pueda vender a un precio más asequible que Rolex, y que se ajuste a los estándares que han hecho famoso a Rolex. Hemos decidido crear una empresa diferente con el objetivo de fabricar y distribuir ese reloj que se llamará Tudor”.
La intuición de Hans Wilsdorf fue tan simple como ingeniosa. En aquel momento el desarrollo de los relojes de pulsera estaba en auge. El público estaba preparado para apreciar un producto cuya técnica, estética y cualidades funcionales, además de su distribución, fueran garantizadas no por una nueva marca sino por una marca como Rolex, que se había hecho con un nombre a nivel mundial por la calidad de sus relojes.
Entre 1947 y 1952 Tudor lanzó el primer Tudor Oyster, seguido por el Tudor Oyster Prince, reflejando así el éxito de la unión entre precisión y fiabilidad, estilo y técnica y alta calidad de producción.
En este periodo también emergieron los primeros anuncios sobre Tudor, en los que Hans Wilsdorf expresaba su orgullo por verse involucrado en esta nueva marca.
Este fue el inicio de la marca Tudor, originalmente representado con una rosa decorativa, el famoso símbolo la dinastía inglesa, los Tudor, que inspiraron a Hans Wilsdorf para dar el nombre a la Compañía.
Aunque parece una marca reciente Tudor se fundó en 1926, el año en el que la marca fue registrada por la Compañía Suiza. En 1946 fundó la empresa Montres Tudor SA En los años 50 la marca tuvo su verdadera explosión.
El año 1952 vio el lanzamiento de Tudor Oyster Prince, acompañada por una campaña de prensa muy intensa, fuerte y original para el periodo. Los anuncios no sólo mostraban y describían los relojes, como era costumbre en el momento, subrayando las cualidades de resistencia, fiabilidad y precisión, detallado en texto e ilustración. Estas ilustraciones describían a hombres durante su jornada de trabajo llevando Tudor en condiciones extremas realizando trabajos en las carreteras o en las minas por ejemplo y no sólo en deportistas. Las imágenes junto con el texto daban a Tudor estilo y personalidad asociados a conceptos de modernidad y fiabilidad.

 

En 1952 Tudor Oyster Prince fueron incluidos en la expedición científica británica a Greenland organizada por la Royal Navy.
Tudor participó en exploraciones polares, la marca Tudor en los años 60 se involucró en un proyecto de desarrollo profesional en reloj submarino que podría convertirse en una pieza del equipo oficial militar. Un Tudor Prince Submariner fue producido para la US Navy de 1964 a 1966, seguido por los tempranos años 70 (y hasta 1984) por la “Marine Nationale”, que adoptó oficialmente la French Navy.
Las personas seleccionadas para las campañas de Tudor Submariner y Tudor Prince Date-Day no eran grandes personalidades lo que facilitaban que el público se identificara con ellos. Incluían socorristas, mineros o conductores de rally fotografiados con su equipo.
En 1970 un modelo fue introducido un paso en estilo y tecnología: el Tudor Oysterdate Chronograph. El espíritu de este modelo favoreció la colaboración de Tudor con Porsche Motorsport como “Timming Partner”.
Los primeros relojes se produjeron en los años 20 y 30. Algunos modelos se asociaban con Rolex por el hecho de que la firma garantizaba la calidad técnica y estética de Tudor, pero después la marca se desarrolló de manera autónoma.
A partir de 2009 Tudor ha tomado consistencia y continuidad. Los nuevos modelos de 2010 y de los años venideros solo confirman este perfecto balance de función y elegancia.
En 2011 la firma inició una asociación con Ducati que se mantiene en la actualidad y que es cada vez más intensa habiendo culminado con la creación del cronógrafo Fastrider Black Shield de Tudor y la Ducati Diavel Carbon by Tudor son perfectos ejemplos de ello.

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