Publicado: Mar, Abr 22nd, 2014

La primavera la sangre altera. ¿Cuántas veces habremos escuchado este dicho sin saber muy bien a qué se refiere?

A nivel popular se identifica la primavera como la estación de la alegría, la belleza y el amor. Y todo ello sin duda tiene origen en la esperada irrupción de la luz en nuestras vidas, tras el largo, frío y oscuro invierno. Los días parecen más largos con el cambio de hora, las temperaturas bajan y la floración de plantas y árboles pintan a nuestro alrededor un atractivo paisaje que inunda los sentidos.

Este cambio estacional, más que ningún otro, afecta al organismo de los seres humanos, incidiendo en la producción de hormonas como las feromonas, la testosterona, la serotonina o melatonina. Las primeras son protagonistas en la reproducción sexual y en la libido de las personas, la serotonina influye directamente al estado de ánimo, mientras que la melatonina regula nuestro sueño.

No están todas las implicadas y ya podríamos hablar de un cóctel emocional que se ve desestabilizado con la irrupción de la primavera. Si a esto le añadimos un periodo de pleno desarrollo sexual, cambios constantes en el organismo e inmadurez personal como es la adolescencia, muchos padres y educadores podrían echarse a temblar.
Por si fuera poco, los chavales se encuentran en la recta final del curso, donde se les exige un mayor esfuerzo en el estudio. Fuera hace buen tiempo, quieren salir con sus amigos, llegar más tarde,
y son más proclives al enamoramiento. ¿Cómo podemos ayudarles?

El orientador en salud y experto en nutrición Ata Pouramini nos propone diez sencillos pasos para superar la más difícil de las estaciones.

1. Debemos incitarles a complementar las horas de estudio con actividad física; el deporte o el baile son estupendos para reactivarse mental y físicamente.
2. Procuremos que duerman diez horas al día. El cuerpo y el cerebro necesitan regenerarse y no olvidemos que están en pleno crecimiento.
3. Protegerles del sol con la ropa adecuada y las cremas pertinentes. Hay que cuidarles de los golpes de calor.
4. La hidratación es fundamental, para el calor y para el bienestar del cuerpo. El agua es lo adecuado, nada de refrescos azucarados y estimulantes.
5. Es fundamental que coman bien: fruta y verdura, sano y ligero. Básico para poder concentrarse en el estudio y para los días de más calor.
6. No a los suplementos vitamínicos, salvo enfermedad o proceso de recuperación. La dieta lo es todo.
7. Nunca estimulemos al adolescente con pastillas para estudiar y vigilemos que no las tome por su cuenta. Tienen efectos secundarios.
8. Aconsejémosle que descanse cada 20 minutos de sus actividades escolares. Escuchar música es una distracción muy positiva y les ayuda mucho.
9. Vigilemos comportamientos anormales y acudamos al psicólogo en busca de ayuda. No achaquemos todo a la primavera porque podemos camuflar problemas graves.
10. Y, por último, seamos un buen ejemplo para nuestros hijos, en primavera y todo el año, porque ,al final del día nuestro ejemplo es lo que les queda.

 

 

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