Alex Palou gigante en Estados Unidos
Alex Palou no se cansa de hacer historia. El piloto español volvió a conquistar este domingo una nueva victoria en la NTT INDYCAR SERIES, imponiéndose con autoridad en el OnlyBulls Grand Prix de Portland y dando otro golpe sobre la mesa en su camino hacia un nuevo campeonato.
Al volante del Honda nº 10 de DHL Chip Ganassi Racing, Palou volvió a demostrar por qué se ha convertido en el gran dominador de la IndyCar. El español fue el auténtico protagonista de la carrera, lideró 60 de las 110 vueltas y terminó cruzando la bandera a cuadros con 4,1167 segundos de ventaja sobre Felix Rosenqvist. Will Power completó el podio.

Pero la victoria de Portland es mucho más que una victoria más.
Es la sexta de Palou esta temporada y la número 25 de su extraordinaria carrera, y le permite ampliar todavía más su ventaja al frente del campeonato. El piloto español ya aventaja en 110 puntos a Kyle Kirkwood, cuando únicamente quedan cinco carreras para finalizar la temporada.
La clasificación empieza a parecerse cada vez más a una cuenta atrás hacia un nuevo título.
Y es que Palou está a las puertas de una hazaña histórica: conquistar su cuarto campeonato consecutivo de IndyCar y levantar su quinto título en la categoría, algo al alcance de muy pocos pilotos en la historia del automovilismo estadounidense.
Un español dominando una de las categorías más exigentes del mundo
Lo verdaderamente extraordinario de la historia de Alex Palou es que no estamos hablando de un piloto que simplemente compite en Estados Unidos.
Está dominando Estados Unidos.
Palou se ha convertido en uno de los grandes nombres de la IndyCar, una competición extremadamente exigente en la que conviven circuitos urbanos, trazados permanentes y óvalos a velocidades elevadísimas. Y en ese escenario, el piloto español lleva años demostrando una regularidad y una superioridad que ya lo sitúan entre los grandes.
Portland volvió a ser otro ejemplo.
Palou supo leer la carrera, administrar sus recursos, resistir la presión de sus perseguidores y atacar cuando era necesario. Rosenqvist llegó a acercarse peligrosamente en la parte final, pero el español no perdió la calma. Cuando llegó el momento de demostrar quién era el mejor, Palou volvió a responder como lo hacen los campeones.
Sin errores. Sin fisuras. Sin regalar absolutamente nada.
Victoria para España en uno de los campeonatos de automovilismo más importantes del planeta.
25 victorias y camino de otro campeonato
Los números comienzan a adquirir una dimensión espectacular.
25 victorias en IndyCar. Seis triunfos esta temporada. Cuarto campeonato consecutivo al alcance de la mano. Quinto título de su carrera cada vez más cerca.
Y todo ello con un denominador común: una extraordinaria capacidad para mantenerse en la cima cuando la presión aumenta.
«Todo el equipo de CGR y Honda hizo un trabajo increíble. Hoy tuve un coche que era un auténtico cohete. Fue un placer pilotarlo en cada una de las vueltas», explicó Palou después de la carrera.
El español quiso compartir el mérito con Chip Ganassi Racing y Honda, pero a estas alturas resulta imposible separar los éxitos del equipo del talento de su piloto estrella.
Palou es la referencia.
El hombre que todos quieren derrotar. El piloto al que todos vigilan. El campeón que carrera tras carrera sigue encontrando la manera de ganar.
Una leyenda española que todavía no recibe el reconocimiento que merece
Y aquí aparece una paradoja difícil de entender.
Mientras Alex Palou es una auténtica estrella del automovilismo en Estados Unidos, en España sus hazañas siguen teniendo una repercusión muy inferior a la que merecen.
El piloto catalán está construyendo una trayectoria excepcional lejos de los focos de la Fórmula 1 y en una competición que, pese a ser una de las grandes categorías del automovilismo mundial, todavía no disfruta en España de la popularidad que tiene en Estados Unidos.
Pero los resultados no entienden de fronteras.
Palou está haciendo historia.
Y lo está haciendo llevando el nombre de España a lo más alto en un campeonato en el que compiten algunos de los mejores pilotos del mundo.
Cada victoria, cada campeonato y cada récord contribuyen a convertir su trayectoria en algo mucho más grande que una simple carrera deportiva. Alex Palou se está convirtiendo en uno de los grandes embajadores del deporte español en Estados Unidos.
España también tiene un campeón al otro lado del Atlántico
En un país acostumbrado a celebrar los éxitos de sus grandes campeones en fútbol, tenis, ciclismo, motociclismo o Fórmula 1, quizá todavía no se ha tomado verdadera conciencia de lo que está consiguiendo Palou.
Porque ganar una carrera de IndyCar ya es una hazaña.
Ganar 25, conquistar varios campeonatos y estar a las puertas de un cuarto título consecutivo es historia.
Portland volvió a demostrarlo.
Mientras sus rivales luchan por encontrar la manera de frenarle, Palou continúa avanzando con paso firme hacia otro campeonato. Quedan cinco carreras, pero los 110 puntos de ventaja le permiten mirar al futuro con una tranquilidad que pocos pilotos pueden permitirse.
El objetivo está cada vez más cerca.
Un nuevo título. Una nueva página en la historia de IndyCar. Y otra oportunidad para que España reconozca a uno de los grandes campeones que ha dado su deporte.
Porque Alex Palou ya no es una promesa ni una sorpresa.
Es un campeón consagrado. Un dominador. Una figura internacional. Y, carrera tras carrera, una auténtica leyenda española del automovilismo.










