España, bicampeona del mundo
Dieciséis años después, España ha vuelto a conquistar la cima del fútbol mundial. La segunda estrella ya luce sobre el escudo de la Selección Española, culminando una nueva era dorada que confirma al equipo de Luis de la Fuente como el gran dominador del fútbol internacional.

Si en 2010 el combinado nacional levantó en Johannesburgo la Copa del Mundo que cambió para siempre la historia del fútbol español, en esta ocasión ha sido el Estadio Nueva York–Nueva Jersey el escenario de una nueva página imborrable. Un triunfo por 1-0 frente a Argentina que no solo devuelve a España al trono del planeta, sino que confirma el extraordinario trabajo realizado por una generación de futbolistas destinada a marcar una época.
La victoria tiene un significado especial para Luis de la Fuente. En su partido número 50 como seleccionador nacional ha conseguido un hito reservado únicamente a los grandes entrenadores de la historia del fútbol: conquistar la UEFA Nations League en 2023, la Eurocopa en 2024 y el Mundial de 2026, construyendo un equipo reconocible, ambicioso y con una personalidad inquebrantable.
Pero si el resultado fue histórico, aún más lo fue la forma de conseguirlo. España fue superior durante gran parte del encuentro, dominó la posesión, marcó el ritmo del partido y mostró una madurez competitiva extraordinaria frente a una selección argentina incapaz de encontrar soluciones futbolísticas. La presión alta, el control del centro del campo y la calidad técnica de los españoles terminaron desactivando completamente el potencial ofensivo de la vigente campeona del mundo.
Argentina nunca logró sentirse cómoda. Su juego fue espeso, impreciso y muy alejado del nivel que había mostrado durante el torneo. La selección albiceleste apenas consiguió generar ocasiones de verdadero peligro y pasó buena parte del encuentro persiguiendo el balón ante una España que movía la pelota con autoridad y paciencia.
Especialmente discreta fue la actuación de Lionel Messi, prácticamente desaparecido durante gran parte del partido. El capitán argentino apenas pudo intervenir con influencia en el juego y se vio constantemente rodeado por la sólida defensa española, incapaz de encontrar espacios para desplegar el talento que tantas veces ha decidido finales.
Con el paso de los minutos y viendo que el partido se le escapaba, Argentina fue perdiendo claridad futbolística y aumentando la intensidad en las disputas. El encuentro se endureció notablemente, con numerosas entradas fuertes, interrupciones y acciones de excesiva contundencia que rompieron el ritmo del juego. Una circunstancia que contrastó con el planteamiento de una España centrada en mantener el control del balón y resolver la final desde el fútbol.
Las decisiones arbitrales durante esas fases del encuentro también generaron sorpresa entre numerosos aficionados, al considerar que algunas acciones merecieron una mayor contundencia disciplinaria para proteger el desarrollo del juego. Sin embargo, la Selección Española mantuvo la calma, evitó entrar en provocaciones y respondió únicamente con personalidad, disciplina táctica y un ejercicio de enorme madurez competitiva.
Este Mundial representa mucho más que un título. Es la confirmación de un modelo deportivo que lleva años apostando por el talento, la formación y un estilo de juego reconocible desde las categorías inferiores hasta la absoluta. España vuelve a demostrar que el éxito no es fruto de la casualidad, sino del trabajo continuado de clubes, entrenadores, federación y una generación irrepetible de futbolistas.
Con esta nueva Copa del Mundo, España alcanza su segundo título mundial y se sitúa junto a Uruguay y Francia entre las selecciones con dos campeonatos del mundo, solo por detrás de Brasil, Alemania, Italia y Argentina en el palmarés histórico.
Además, el bicampeonato llega tras un recorrido extraordinario, manteniéndose invicta durante todo el torneo y ampliando una racha histórica de partidos sin conocer la derrota. Una demostración de regularidad, competitividad y excelencia que convierte a esta Selección en una de las mejores que ha vestido jamás la camiseta roja.
David Raya, Unai Simón, Joan García, Marc Pubill, Pedro Porro, Marc Cucurella, Alejandro Grimaldo, Pau Cubarsí, Aymeric Laporte, Eric García, Marcos Llorente, Martín Zubimendi, Rodri, Pedri, Fabián Ruiz, Gavi, Álex Baena, Dani Olmo, Lamine Yamal, Nico Williams, Ferran Torres, Mikel Merino, Mikel Oyarzabal, Yeremy Pino, Víctor Muñoz y Borja Iglesias forman ya parte de la historia del deporte español. Una plantilla repleta de talento, compromiso y ambición que ha vuelto a situar a España en el lugar que corresponde a las grandes leyendas del fútbol.
Hay partidos que trascienden el deporte y permanecen para siempre en la memoria colectiva de un país. La final del 19 de julio de 2026 ya pertenece a esa categoría. El día en que España volvió a conquistar el mundo, demostrando que su fútbol sigue siendo una referencia internacional y que una nueva generación dorada ha tomado el relevo para escribir otra de las páginas más brillantes de la historia del deporte español.
Dieciséis años después, España ha vuelto a alcanzar la gloria mundial. Campeona intercontinental, otra vez. La segunda estrella, ya bordada en el pecho.
Si en 2010 el combinado nacional alzó al cielo de Johannesburgo el título más deseado, esta vez ha sido Nueva Jersey el lugar en el que se han hecho realidad los sueños de la Selección y de toda su afición tras vencer a Argentina en la gran final (1-0). Una gesta épica para el equipo de Luis de la Fuente que, en su partido número 50 al frente del equipo, ha completado un triplete histórico: Nations League en 2023, Eurocopa en 2024 y Mundial en 2026.
Con esta nueva hazaña, España se sitúa, con dos Copas del Mundo, en el quinto puesto de la clasificación histórica de selecciones con más títulos mundiales, posición que comparte con Uruguay —campeona en 1930 y 1950— y Francia —1998 y 2018—. Por delante solo figuran Argentina —1978, 1986 y 2022—, Italia —1934, 1938, 1982 y 2006—, Alemania —1954, 1974, 1990 y 2014— y Brasil —1958, 1962, 1970, 1994 y 2002—.
Un bicampeonato conseguido de manera brillante tras mantenerse invicta y batir el récord absoluto de encuentros consecutivos sin conocer la derrota, que eleva al Olimpo del fútbol a una generación dorada cuyos nombres son ya eternos: David Raya (1), Marc Pubill (2), Alejandro Grimaldo (3), Eric Garcia (4), Marcos Llorente (5), Mikel Merino (6), Ferran Torres (7), Fabián Ruiz (8), Gavi (9), Dani Olmo (10), Yeremy Pino (11), Pedro Porro (12), Joan Garcia (13), Aymeric Laporte (14), Álex Baena (15), Rodrigo Hernández (16), Nico Williams (17), Martín Zubimendi (18), Lamine Yamal (19), Pedri (20), Mikel Oyarzabal (21), Pau Cubarsí (22), Unai Simón (23), Marc Cucurella (24), Víctor Muñoz (25) y Borja Iglesias (26).
Hay partidos que permanecen para siempre en la memoria de un país. Y este, frente a Argentina y con el Estadio Nueva York–Nueva Jersey como testigo, ya ocupa un lugar privilegiado entre ellos. El 19 de julio de 2026 será, desde hoy, una fecha imborrable para el fútbol español.










